ConcienciaCrecimiento personal

La presencia en lo cotidiano

Sobre el milagro escondido en prestar atención a lo pequeño

Karina Sánchez

Por Karina Sánchez

·5 min de lectura

Pasamos gran parte del día en otro lugar. El cuerpo lava los platos, camina al trabajo, escucha a un hijo; la mente, mientras tanto, está resolviendo mañana o repasando ayer.

Vivimos casi siempre a unos centímetros de nuestra propia vida.

Lo que se pierde en el camino

No hace falta un retiro en la montaña para darse cuenta. Basta con notar que llegamos a casa sin recordar el trayecto. Que comimos sin probar. Que alguien nos habló y respondimos sin escuchar.

Lo cotidiano no es lo insignificante. Es casi todo lo que tenemos. Una vida son, sobre todo, mañanas normales, conversaciones breves, tareas repetidas. Si no estamos ahí para esas horas, ¿para cuáles estamos?

Una atención sin exigencia

Estar presente no significa convertir cada instante en algo trascendente. Significa dejar que el momento sea lo que es sin apurarlo.

El vapor subiendo de una taza. El peso de una bolsa en la mano. El sonido de la casa cuando todos duermen. Nada de eso pide ser mejorado; solo pide ser notado.

Una práctica para hoy

Elige una acción que hagas en piloto automático —lavarte las manos, abrir una puerta, servir un vaso de agua— y hazla una sola vez con toda tu atención.

¿Cuánto de tu día estás viviendo de verdad, y cuánto solo lo estás atravesando?

Karina Sánchez

Karina Sánchez

Fundadora y anfitriona

Karina Sánchez es la fundadora de Mujeres Virtuosas del Mundo.

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